Aaron Swartz, el chico perseguido por hacer magia

Programar era la magia que Aaron Swartz aprendió a hacer y por la que se fascinaría durante su corta vida, también por la que sería perseguido. Esta es una brevísima historia de lo que hizo y el peso del poder que se abalanzó contra él.

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Aaron demostró, desde muy temprana edad, no ser un chico normal; de hecho, ser uno muy peculiar, único y genio. Su curiosidad e inteligencia lo llevarían a destacarse del resto de los chicos, vivir una vida distinta, crear cosas sobresalientes; es más, pocas personas en su vida profesional logran involucrarse en proyectos con tanta relevancia en el mundo actual. Sin embargo, esto mismo le costó ser un chico solitario, incomprendido, incluso incómodo y, por tanto, su existencia estaría marcada por largos periodos de aislamiento, con diarios personales que hablaban de su soledad, así como notas suicidas desde mucho antes que llevara a cabo el acto de quitarse la vida.

Al hablar de Aaron Swartz siempre habrá tres constantes: siempre fue muy joven para todo lo que hizo, claro, incluso para morir; también que su sensibilidad rebasó su genio y por tanto se dio en cara con muchas de las estructuras existentes en este mundo; y por último, que él remite a una etapa del Internet que nunca volverá a ser el mismo.

26 años

El 11 de enero de 2013 se enteraba el mundo de la muerte de Aaron Swartz. Se le describía como un programador y desarrollador que había tenido problemas legales, por los cuales pendían acusaciones que habrían podido acarrearle hasta 50 años de prisión. La atención de propios ajenos se posaron en la noticia, en el joven prodigio que se vio orillado a quitarse la vida por la presión de las acusaciones, por la condena que podía alcanzar de no ganar el juicio; pero también desató una ola de opiniones y acusaciones a aquellas instituciones demandantes, así como al gobierno por su desmedida persecución de un delito que, bien visto, parecía algo menor y más bien atendía a cuestiones políticas que no valen la vida de ningún chico.

“La gente en el gobierno no entiende lo que es Internet.”

Así mismo, la muerte de Aaron Swartz evidenció, una vez más, el peso de la transición generacional en una era donde los nativos digitales innovan y las viejas estructuras aún están en el poder. Y esto es uno de los puntos importantes en la historia, puesto que, de comprender de qué va la cultura del Internet, su composición, las personas que están detrás, que las regulaciones deben ir alcanzando a la innovación de una forma flexible y no destructiva, cerrada; representa la salud de esa cultura, de las empresas, servicios y plataformas que antes no existían pero que deben, y es inevitable, que existan. Pero esto no fue así entonces y aún parece estar lejos esa etapa.

¿Wikipedia y Change.org?

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Aaron Swartz tuvo la fortuna de nacer en una familia que lo comprendió desde siempre, y supo distinguir, que debía ser tratado de forma especial porque fue un niño tal que comenzó a leer a los 3 años por su cuenta y a programar desde antes de alcanzar los 10. Su padre, Robert, es fundador de una compañía de software, así que en su casa había los recursos materiales y la motivación para realizar “la magia”. Esa magia que es programar y hacer que las cosas que quieres que pasen, pasen como quieres. Esa magia que sorprendería al propio Aaron y a sus hermanos, que lo acercaría al Internet en esas primeras etapas en las que todo se construía a penas.

Así fue como Aaron realizó la idea y las primeras bases de una especie de Wikipedia que buscaba la participación de las personas para enriquecer los artículos. Esta idea fue rechazada por un maestro de Aaron y quedó en el olvido en una computadora del sótano de la casa de los Swartz. La misma suerte corrió watchdog.net, una plataforma pensada por Aaron con características similares a las de Change.org. Con esto podemos comprender dos cosas, que Aaron Swartz fue de esas mentes que entendieron el alcance de la cultura del Internet, que sus límites mentales en el hacer “la magia” estaba muy lejos o no existía; y que, como siempre, no se trata solo de tener una gran idea para crear algo, sino que será la perseverancia y la acción lo que hace la diferencia.

Dieta blanca

Larry Lessig y Aaron Swartz

No blanda, sino blanca. Los amigos y conocidos de Aaron Swartz han comentado en varias ocasiones el impacto de conocer a ese niño genio en persona, de verlo involucrado en proyectos tan importantes desde los 14 años:fue coautor de las especificaciones RSS, se convirtió en un miembro de la W3C, RDF Core Working Group. Codiseñó el formato del lenguaje Markdown, con John Gruber, mismo que en el que está hecho este artículo, por ejemplo.Ayudó a diseñar el código de las licencias Creative Commons, desarrolló la arquitectura del sistema de Open Library. Más tarde fundó Infogami, una empresa que se fusionó con Reddit y que luego sería adquirida por Condé Nast. Así mismo, fue una importante voz y pieza moral en el veto de la iniciativa de ley SOPA.

Durante todas estas actividades, y tal como dijimos al principio: a muy temprana edad, Aaron sorprendía por involucrarse en tantos proyectos que hoy son parte de la vida cotidiana de muchos e importantísimos para la cultura del Internet; también sorprendía porque lo veían comer siempre cosas que fueran blancas o de color muy claro, pan, yogurt, gelatinas, etc. Esto, a parte de ser una excentricidad, se debía a que Aaron sufriá, también a temprana edad, de colitis ulcerosa. Incluso, se relaciona esta enfermedad con sus largos episodios de depresión.

JSTOR

En el documental The Internet’s Own Boy: The Story of Aaron Swartz se cuenta a detalle el problema legal que acorralaría a este chico, y por el cual se le podía condenar a 50 años de prisión, además de una multa de 4 millones de dólares. Al principio se le presentaron cuatro cargos, pero más tarde se le sumaron otros nueve, es decir, un total de trece acusaciones. Esto demostró la persecución desmedida y focalizada en dejar un “precedente” con el caso de Aaron.

“Aaron muerto. Vagabundos del mundo, hemos perdido a un sabio. Hackers que luchan por lo correcto, hemos perdido a uno. Padres, hemos perdido un hijo. Lloremos.” – Tim Berners Lee

Lo que hizo Aaron fue descargar de JSTOR, la conocida biblioteca digital en donde se albergan publicaciones científicas y académicas, cientos de artículos. Lo hizo a través de un servidor del MIT y esto le costaría esas penalizaciones mencionadas. En primer lugar, Aaron ya tenía un antecedente en estos temas; años antes, en 2008 realizó un script que realizaba descargas sistematizadas de la base de datos PACER (Public Access to Court Electronic Records), atendiendo el llamado del Carl Malamud de liberar esa información que se encuentra restringida, pero que era de libre descarga en 17 bibliotecas públicas. Aaron descargó el 20% del archivo de PACER y aunque lo que hizo no estaba “prohibido” tampoco estaba en los planes de las regulaciones gubernamentales de esta información.

Con este hecho, Aaron se ganó el antecedente atroz que le generaría tantos problemas cuando quiso hacer lo mismo con JSTOR, aunque de esto último no se tiene certeza, no se sabe a ciencia cierta con qué intención Aaron descargó todos esos artículos. De hecho, la forma en que lo hizo parecedespreocupada hasta cierto punto, pues dejó su computadora en el MIT conectada e iba constantemente a verificar que siguiera en acción. Es esto mismo lo que acusa a las autoridades de un intento por atraparlo y agravar su situación legal, en primer lugar porque descubrieron la computadora y antes que desconectarla decidieron poner cámaras para evidenciar a Aaron. Por otro lado, el MIT ha sido duramente criticado por su posición “neutral” ante este caso, a pesar de ser sabida su tradición de romper reglas, la cual promueve e identifica a dicha institución. Así mismo pesa la posición de JSTOR por su pasividad y mantenerse al margen en el claro abuso de poder contra Aaron.

“Una imposición”

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El caso de Aaron Swartz ha sido analizado a fondo una y otra vez, las culpas se disparan a todos lados, a la fiscal, a la familia, a las instituciones, a sus parejas, en fin. Pero, sin duda, eso no cambia el hecho de que orilló a ese chico genio que decía “sentir su existencia como una imposición en el mundo” a acabar con su vida. Tal vez ese problema legal fue la catapulta para él para ese último acto, o la suma nefasta con esta persecución encarnizada por un delito menor a la serie de problemas en su personalidad y su frágil estabilidad emocional que siempre se vio comprometida por la vida cotidiana, por la realidad aplastante para los seres sensibles y visionarios que generalmente no encuentran su lugar en el mundo. De cualquier forma no hay justificación moral para la avanzada aplastante contra Aaron y la inacción de las instituciones que podrían haber detenido el final de este chico.

http://hipertextual.com/

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